La fimosis es un problema común que afecta al prepucio del pene, la piel que lo recubre. Se caracteriza por la dificultad o imposibilidad de retraer esta piel, exponiendo el glande. Aunque puede presentarse en cualquier edad, es más frecuente en niños y adolescentes. En este artículo te explicaremos todo lo que necesitas saber sobre la fimosis, sus causas, síntomas, tratamiento y cuándo es necesario acudir al médico.
- ¿Qué es la fimosis?
- Tipos de fimosis. Clasificación
- Causas de fimosis
- Grados de fimosis
- Fimosis en niños
- Fimosis en adultos
- Síntomas de fimosis
- ¿Cómo se diagnostica la fimosis?
- ¿Cuándo es necesario tratar la fimosis?
- Complicaciones si no se trata
- Cómo prevenir la fimosis
- Normas básicas de higiene en la fimosis
- Tratamiento de la fimosis
- ¿Duele la fimosis?
- ¿Duele la cirugía?
- Tipo anestesia para la cirugía de fimosis
- ¿Cómo es el postoperatorio de la fimosis?
- Consejos para el cuidado postoperatorio tras una operación de fimosis
- Fimosis no es lo mismo que «parafimosis»
- Cómo debe estar el prepucio
¿Qué es la fimosis?
La fimosis se define como la imposibilidad de retraer el prepucio del pene hasta el surco balanoprepucial, es decir, por debajo del glande, lo que impide la normal exposición de este.
En otras palabras, la fimosis ocurre cuando la piel del prepucio está demasiado apretada y no permite que se retraiga lo suficiente para revelar el glande.
Es importante distinguir entre fimosis fisiológica y fimosis patológica.
- Fimosis fisiológica : Es la fimosis que aparece desde el nacimiento y que suele resolverse de forma espontánea sin mayor complicación. Casi nunca precisa tratamiento.
- Fimosis patológica : Hace referencia a la fimosis que aparece como consecuencia de algún problema que afecta a la piel redundante que cubre el glande (prepucio). En este caso, sí que requiere tratamiento.
Tipos de fimosis. Clasificación
De forma práctica, podemos clasificar la fimosis en 2 tipos:
- Fimosis primaria o congénita : Es la fimosis que aparece desde el nacimiento y que suele resolverse de forma espontánea sin mayor complicación. Casi nunca precisa tratamiento.
- Fimosis secundaria, adquirida o patológica : Hace referencia a la fimosis que aparece como consecuencia de alguna de los problemas que comentaremos a continuación. Cuando provoca molestias sí requiere tratamiento.
Causas de fimosis
En esta sección nos centraremos en las causas de la fimosis patológica, es decir, la que aparece como consecuencia de algún problema que afecta al prepucio.
Causas más frecuentes de fimosis patológica
- Prepucio estrecho : Se debe a una desproporción entre el tamaño del glande y el del prepucio que lo cubre. Suele presentarse en edad infantil y en adolescentes.
- Adherencias entre el prepucio y glande : Esta situación suele aparecer como consecuencia de la falta de higiene asociada a la falta de retracción del prepucio en edad pediátrica. Se crean, entonces, unos «puentes o adherencias» en la parte interna de la mucosa del prepucio que requieren atención urológica preferente.
- Frenillo corto : Esta situación se da cuando el pliegue elástico de tejido que une la parte inferior del glande con la parte interna del prepucio (llamado frenillo) es demasiado corto y dificulta la retracción de la piel o molesta al tener relaciones sexuales.
- Balanitis o postitis : Significa inflamación del glande o de la piel del prepucio que lo recubre. Aparece típicamente en pacientes diabéticos de edades avanzadas por las implicaciones dérmicas que tiene esta enfermedad en la vascularización de los tejidos y la posibilidad de infección asociada.
- Liquenificación de la piel : El liquen escleroatrofico (también denominado balanitis xerotica obliterans) es cuando se produce una inflamación de la piel del pene con un típico emblanquecimiento de la misma asociado a un déficit de elasticidad que puede producir dolor o imposibilidad de retraer la piel. Suele producirse en edades avanzadas.
Grados de fimosis
A nivel teórico, podemos clasificar la fimosis en 5 grados de gravedad según la capacidad de retracción de la piel, siendo el grado 1 la imposibilidad total de retraer la piel y exponer el glande, y el grado 5, la más leve, que permite exponer el glande por completo de forma sencilla.
- Fimosis grado 1 : Sin retracción posible.
- Fimosis grado 2 : Mínima retracción, exposición solo del meato uretral (orificio por el que sale la orina).
- Fimosis grado 3 : Exposición de la mitad del glande.
- Fimosis grado 4 : Exposición del glande por encima del surco coronario.
- Fimosis grado 5 : Exposición completa del glande.
Cabe destacar que esta clasificación se utiliza para describir el problema, pero a penas tiene utilidad práctica dado que no nos sirve para decidir sobre la necesidad de tratamiento.
En la práctica clínica, cualquier dificultad para retraer la piel prepucial que implique una molestia debe ser evaluada por un urólogo para valorar la necesidad de tratamiento.
Por contra, algunas fimosis con gran dificultad para la retracción del prepucio pueden no acarrear ningún problema y, por tanto, no necesitar tratamiento.
Fimosis en niños
Prácticamente el 100% de los recién nacidos presentan fimosis fisiológica. Se trata de una fimosis que aparece sobre piel sana y que simplemente se debe a la piel redundante que cubre el glande.
Salvo excepciones, desaparece de forma espontánea en los primeros años de vida y no requiere tratamiento más allá de unas normas de higiene básicas.
¿Hasta qué edad es normal la fimosis en niños?
La fimosis fisiológica se considera normal hasta los 3-4 años de edad. En este periodo se estima que desaparece en más del 90% de los casos.
Tratamiento de la fimosis en edad pediátrica
El tratamiento de la fimosis en niños es muy sencillo. En la gran mayoría de casos simplemente es necesario mantener una adecuada higiene de la zona con agua y jabón y retraer el prepucio de forma periódica sin forzar la piel.
Sólo en algunos casos más acusados y siempre bajo la supervisión de un pediatra o un urólogo, se aconseja el uso de pomadas de corticoides tópicos para ayudar a la retracción de la piel.
Sólo en ocasiones, si la fimosis provoca complicaciones como infecciones de la piel o infecciones de orina, también puede ser necesario el tratamiento quirúrgico.
¿La fimosis puede ser hereditaria?
La fimosis no es directamente hereditaria (que se hereda de los padres), aunque como ya hemos comentado, sí puede ser congénita (que se nace con ella, independientemente de que el padre la padezca o no).
Fimosis en adultos
Aunque la fimosis es un problema que solemos asociar a niños o adolescentes, también es muy frecuente en la edad adulta debido a los siguientes factores:
- El desarrollo de los genitales puede cursar con una desproporción de crecimiento entre el glande y la piel del prepucio.
- Existen diversas enfermedades de la piel tales como la balanitis xerótica o incluso afectación cutánea debida a la diabetes que se dan solo en adultos.
- Algunas de las causas de fimosis en adultos aparecen en derivadas de las relaciones sexuales o de enfermedades de transmisión sexual.
Síntomas de fimosis
Obviamente, el principal síntoma de la fimosis es la imposibilidad de retraer la piel del prepucio. Pero además pueden aparecer síntomas derivados de la fimosis como:
- Infección : Tanto de la piel como del glande (balanitis).
- Dolor a nivel del frenillo (frenillo corto) y al retraer la piel.
- Problemas de limpieza y mal olor : Al no poder retraer la piel se puede acumular suciedad entre el glande y la piel.
- Lesiones dérmicas : A veces se producen pequeñas heridas en la piel prepucial, si ésta es poco laxa al retraerla, así como fisuras o grietas en la piel.
- Infecciones urinarias : Situación con la que debemos llevar especial precaución en niños pequeños.
- Dificultad para tener relaciones sexuales .
- Cáncer de pene : La fimosis y la inflamación crónica de la piel (balanitis xerótica) constituyen uno de los factores de riesgo del cáncer de pene.
¿Cómo se diagnostica la fimosis?
El diagnóstico de fimosis «patológica» es siempre clínico. No se necesita ningún tipo de prueba complementaria sino que todo el diagnóstico se basa en una simple exploración física.
¿Cuándo es necesario tratar la fimosis?
Es necesario tratar la fimosis cuando aparecen complicaciones como infecciones, problemas de higiene, dolor o dificultades para mantener relaciones sexuales.
Complicaciones si no se trata
A corto plazo, las únicas complicaciones que pueden aparecer son los propios síntomas que hemos comentado anteriormente, pero no hay ninguna complicación adicional derivada de no hacer un tratamiento precoz.
Sin embargo, a largo plazo, una fimosis no tratada dificulta la higiene de la zona, lo que puede provocar una balanitis xerótica crónica que supone un aumento del riesgo de sufrir cáncer de pene. Eso sí, hay que destacar que se trata de un problema muy poco frecuente.
Cómo prevenir la fimosis
La única medida que podemos llevar a cabo para prevenir la fimosis es acostumbrarnos desde pequeños a retraer la piel del pene siempre que orinamos o que nos duchamos. De esta forma la piel del prepucio se vuelve más elástica y puede retraerse con facilidad.
Normas básicas de higiene en la fimosis
Si padeces fimosis ya sabrás que la higiene de la zona del glande puede ser algo más complicada dado que este queda parcialmente cubierto.
Aun así, la higiene es sencilla y no requiere ninguna medida especial.
Bastará con intentar retraer la piel para limpiar la zona con agua y jabón y, tras orinar, limpiarse con papel higiénico, toallitas higiénicas o en la ducha.
Tratamiento de la fimosis
Posiblemente hayas oído o leído muchas cosas acerca del tratamiento de la fimosis. Algunas son ciertas pero otras distan mucho de la realidad o directamente son engaños comerciales que no se adecuan a los estándares quirúrgicos actuales y que simplemente buscan «venderte una cirugía».
Vamos a ver una por una todas las posibilidades de tratamiento disponibles para tratar la fimosis empezando por esos «engaños comerciales».
Cirugía sin bisturí para tratar la fimosis
Expresiones como cirugía sin bisturí o cirugía láser de fimosis son simples reclamos comerciales que no tienen el mínimo rigor científico ni se acercan a la realidad de la práctica quirúrgica actual.
El tratamiento quirúrgico de la fimosis, es la circuncisión o postectomía y para realizarla, siempre es necesario el bisturí o algún otro elemento quirúrgico que corte. Quizá en lugar de un bisturí podemos utilizar unas tijeras pero en cualquier caso siempre necesitamos algún elemento cortante.
Cirugía láser de la fimosis
De la misma forma que sucede con la «cirugía sin bisturí», el láser se utiliza para muchos procedimientos quirúrgicos en urología pero en ningún caso para la circuncisión.
No aporta ninguna ventaja respecto a la cirugía convencional ya que por suerte es una técnica estandarizada, segura y eficaz que llevamos practicando desde hace muchos años.
Y ahora, la realidad…
Como norma general disponemos de 2 tipos de tratamiento para corregir la fimosis: tratamiento conservador o cirugía. Elegir uno u otro dependerá de varios factores como la edad, el grado de fimosis, la duración de la misma o las patologías de base que pueda tener el paciente.
Tratamiento conservador de la fimosis (sin cirugía)
Es el tratamiento que solemos recomendar de entrada para niños.
Como ya he comentado se basa en la retracción manual de la piel prepucial de forma frecuente para liberar poco a poco las posibles adherencias que se hayan formado.
Según el caso, en ocasiones también se puede añadir al tratamiento una pomada de corticoides tópicos, siempre bajo supervisión profesional dado que se deben aplicar durante un tiempo limitado.
Tratamiento quirúrgico de la fimosis
La cirugía para tratar la fimosis es la circuncisión o postectomía.
Es el tratamiento «más definitivo» y el que se recomienda para tratar la mayor parte de casos de fimosis en adultos debida a enfermedades dermatológicas como el liquen escleroatrófico, balanitis con micosis (hongos) asociada, etc.
¿Duele la fimosis?
Habitualmente la fimosis no provoca ningún tipo de dolor.
En todo caso, puede aparecer dolor al intenta forzar la retracción de la piel, algo que puede suceder por ejemplo al tener una erección para poder realizar algún tipo de acto sexual.
¿Duele la cirugía?
La cirugía de circuncisión, lógicamente se realiza bajo anestesia y por tanto no duele, aunque como comentaré más adelante, el postoperatorio sí que puede resultar molesto.
El único dolor que puedes sufrir es el derivado de las inyecciones para aplicar la anestesia local. Podríamos decir que se parece a cuando vamos al dentista a que nos saque una muela y sufrimos el leve dolor de los pinchazos de la anestesia.
Tipo anestesia para la cirugía de fimosis
Como norma general la circuncisión o postectomía se realiza bajo anestesia local.
Lo que hacemos es aplicar una serie de inyecciones con anestesia en la base del pene, para anestesiar la zona y poder realizar el procedimiento sin dolor.
En caso de pacientes muy aprensivos, niños o pacientes que no quieran notar absolutamente nada, siempre existe la opción de realizar este procedimiento bajo anestesia general aunque no es lo habitual.
¿Cómo es el postoperatorio de la fimosis?
El postoperatorio de la circuncisión suele ser inicialmente molesto o incluso ligeramente doloroso «hasta que uno se acostumbra».
Me explico.
El glande es una mucosa sensible que está protegido por la piel del prepucio. Tras la intervención, el glande queda expuesto y en contacto directo con la ropa interior por lo que debe «endurecerse» para acostumbrarse.
Consejos para el cuidado postoperatorio tras una operación de fimosis
Solemos recomendar las siguientes pautas para aliviar el dolor y las molestias tras la cirugía:
- Pene en posición vertical . Es similar a cuando nos operan del pie y nos recomiendan elevarlo para evitar la hinchazón del mismo. Al operar el pene aconsejamos colocar el glande mirando hacia arriba ayudándose de la ropa interior. (ver el siguiente punto).
- Calzoncillos apretados . Son necesarios para ayudar a que el «pene mire hacia arriba» ya que así minimizamos la posibilidad de que aparezca un hematoma.
- Antiinflamatorios . Recomendamos tomar antiinflamatorios de uso habitual durante los primeros días para bajar la inflamación producida por la cirugía y aliviar el dolor.
- Hielo local . El uso de hielo, nunca en contacto directo con la piel, también ayuda a desinflamar la zona y es recomendable durante los 2-3 primeros días.
- Curas diarias con agua y jabón . Se debe aplicar povidona yodada para evitar la infección de la zona y ayudar al proceso de cicatrización.
- Secar la zona con frecuencia . Este punto es sumamente importante. La humedad favorece la aparición de infecciones bacterianos y fúngicas (hongos) por lo que la zona debe permanecer bien seca. Es recomendable utilizar un secador de pelo suave para llegar a zonas de difícil acceso o que pueden estar demasiado sensibles como para secarlas con una toalla.
- Revisión periódica en consulta para seguir la evolución de la herida . En mi caso, siempre cito a los pacientes intervenidos a las 24h tras la cirugía para comprobar que la herida evoluciona favorablemente y posteriormente tras unos días o semanas para ver el resultado final tras la caída de los puntos.
Alternativas de tratamiento
No existen otros tratamientos alternativos además de los comentados anteriormente, ni tratamientos de medicina alternativa ni naturales.
Si tienes dudas acerca de la mejor opción de tratamiento para ti, mi consejo es que busques un urólogo que te dé confianza y con el que puedas discutir las ventajas e inconvenientes de cada opción de tratamiento.
Fimosis no es lo mismo que «parafimosis»
Para acabar el artículo, me gustaría dejar clara la diferencia entre estas 2 situaciones que, aunque son casi opuestas, habitualmente se confunden.
Como ya hemos comentado, la fimosis es la imposibilidad de retraer la piel más allá del glande, es decir, la imposibilidad de exponer el glande fuera del prepucio. Una situación que, si bien puede requerir tratamiento, este nunca requiere atención médica urgente.
Por contra, la parafimosis es la imposibilidad de devolver la piel del prepucio, una vez retraída por detrás del glande, a su posición normal. A diferencia de la fimosis, se trata de un problema agudo que requiere atención médica urgente dado que provoca un dolor intenso y además puede provocar complicaciones si no se trata de forma precoz.
Cómo debe estar el prepucio
El prepucio es una capa de piel suave que rodea el pene con la intención de proteger y cubrir el glande. Se caracteriza por ser móvil, elástico y estar autolubricado. Está formado por una capa externa, denominada prepucio externo, y una cara interna que está en contacto con el glande y está recubierto por una mucosa. La zona mucocutánea está inervada y se encuentra cerca del borde del prepucio. El prepucio está unido al glande mediante el frenillo del pene.
La longitud varía dependiendo del varón. En la mayoría de los niños, el prepucio se alarga hasta el vértice del glande, llegando incluso a rebasarlo, hasta que alcanzan la pubertad. Esta situación puede mantenerse en los adultos en algunos casos o retraerse sólo parcialmente.
Funciones del prepucio
El prepucio tiene diferentes funciones. Las principales son:
- Protectora : El prepucio protege el glande, consiguiendo que se mantenga el pH y la temperatura interior a unos niveles adecuados. De esta forma, la superficie se mantiene sensible, húmeda y suave.
- Sensibilidad erógena : Una de las características del prepucio es que es muy sensible gracias a que es la zona del pene que cuenta con la mayor variedad de receptores nerviosos especializados que son capaces de detectar cambios de temperatura, texturas y movimientos muy sutiles.
- Inmunológica : El prepucio consta de glándulas que producen proteínas antivirales y antibacterianas. Estas proteínas se quedan almacenadas en la parte externa del prepucio, ejerciendo una función protectora, como las células de Langerhans. En la parte interna, se encuentran otro tipo de células, como las secretoras de inmunoglobulinas.
- Estimulación : La piel puede desplazarse hacia atrás y llegar en algunos casos hasta la base del pene, o hacia adelante cubriendo el glande. Este movimiento puede estimular al hombre.
- Acomodación de la erección : Cuando el pene está erectol, aumenta de grosor y de longitud. Gracias a la capacidad flexible y elástica del prepucio, la piel puede acomodarse a las características de un pene en erección.
- Sexual : El prepucio facilita el movimiento entre las mucosas de la mujer y del hombre y ayuda a que el pene se introduzca en la vagina de la mujer con mayor facilidad gracias a la autolubricación.
Formación del prepucio
Al nacer, el prepucio permanece unido al glande mediante una capa epitelial que con el paso del tiempo termina desapareciendo. Cuando el niño alcanza la pubertad, el prepucio estará separado del glande y a partir de ese momento el adolescente será capaz de desplazarlo. Ese espacio que se forma entre el prepucio y el glande cuando se separa se denomina espacio prepucial. En algunos casos, el adolescente no puede retirar el prepucio y descubrir el glande produciéndose la fimosis.
Fimosis
La fimosis es la dificultad o la imposibilidad de retraer la piel prepucial que recubre el extremo del glande. En algunos niños la fimosis puede ir acompañada de un estrechamiento en la piel del prepucio que provoca gran dolor al intentar desplazarlo y la hinchazón del prepucio durante la micción.
En muchas ocasiones, se confunde esta patología con un exceso de piel, por lo que los especialistas insisten en que si la piel prepucial baja libremente y no hay presión mientras se produce la erección, no existe riesgo de fimosis.
En la actualidad, existen dos tratamientos para la fimosis:
- En los niños con anillo fimótico, si se aplica una crema con corticoides durante 1 o 2 meses la fimosis se puede resolver en más del 75% de los casos.
- Realizando una circuncisión.
En la adolescencia y durante la edad adulta, la fimosis también puede aparecer. De hecho, muchos de ellos se dan cuenta de que tienen esta patología cuando tienen la primera relación sexual.
Circuncisión
La circuncisión consiste en la extirpación quirúrgica del prepucio del pene. Este procedimiento se realiza en niños sanos por razones culturales y religiosas.
Los motivos médicos están ligados al tratamiento de la fimosis, aunque algunos especialistas sostienen que también es un método de prevención contra el cáncer de pene. Sin embargo, esta teoría no está demostrada. Durante la circuncisión el médico extirpa el anillo estrecho de piel prepucial y posteriormente sutura con un material absorbible.
Esta intervención tiene algunos riesgos como son que se produzca sangrado excesivo, posibilidad de que aparezcan infecciones tras la intervención, enrojecimiento de la zona o que aparezca una posible lesión en el pene.
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