La Ciudad de Buenos Aires, corazón de Argentina, guarda una historia rica y compleja. Fue fundada dos veces, la primera en 1536 por el español Pedro de Mendoza, quien la llamó Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María del Buen Ayre. Este primer asentamiento, según los relatos de un tripulante, no logró prosperar debido a las dificultades de la vida en un territorio nuevo y la resistencia de los nativos Querandíes.

Mendoza llegó al Río de la Plata con una expedición compuesta por 14 barcos, 500 hombres y algunas mujeres. Su objetivo era conquistar y poblar las tierras ricas en metales preciosos que se rumoreaban existían en la región. El 3 de febrero de 1536, se fundó la ciudad, pero desde el inicio, los conquistadores enfrentaron una serie de obstáculos que lastraron su supervivencia.
Las condiciones de vida eran extremas. La falta de alimentos, la escasez de agua potable y la constante amenaza de los indígenas Querandíes, que defendían su territorio con fiereza, hicieron de la vida en la nueva ciudad un desafío constante. La resistencia indígena, que contaba con un conocimiento profundo del terreno y sus recursos, fue un factor decisivo para la desmoralización de los colonos.
Las enfermedades también jugaron un papel importante en el fracaso de la primera fundación. La falta de higiene, el hacinamiento y la escasa atención médica contribuyeron a la propagación de enfermedades que diezmaron a los conquistadores. El hambre, la enfermedad y la constante amenaza de los indígenas fueron un cóctel mortal que terminó por desmantelar el sueño de Mendoza.
Un cronista de la época, Ulrico Schmidl, describe el horror de la situación en su obra Viaje al Río de la Plata (1567): "La gente no tenía qué comer y se moría de hambre y padecía gran escasez, al extremo que los caballos no podían utilizarse. Fue tal la pena y el desastre del hambre que no bastaron ni ratas ni ratones, víboras ni otras sabandijas; hasta los zapatos y cueros, todo hubo de ser comido. También ocurrió entonces que un español se comió a su propio hermano que había muerto."
Ante la tragedia, Mendoza abandonó Buenos Aires en 1537, dejando atrás un asentamiento en ruinas. La primera fundación de Buenos Aires fue un fracaso que marcó el inicio de una historia compleja y llena de altibajos. La segunda fundación, realizada por Juan de Garay en 1580, sería la que finalmente sentaría las bases para la ciudad que conocemos hoy.
La historia de la primera fundación de Buenos Aires es un ejemplo de cómo la conquista y la colonización no siempre fueron exitosas. La resistencia indígena, las condiciones ambientales adversas y la falta de preparación de los conquistadores contribuyeron a la desaparición de la ciudad de Mendoza. Esta historia nos recuerda la complejidad de la conquista y la importancia de comprender el pasado para construir un futuro más justo y equitativo.
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